Trucos para eliminar 10 tipos de manchas de la tapicería

Trucos para eliminar 10 tipos de manchas de la tapicería

Con la bajada de temperaturas, apetece estar en casa disfrutando de largas tardes de lectura o de películas. Como lo utilizamos más, lógicamente, puede que tengamos algún accidente y lo manchemos. En el post de hoy os damos unos cuantos consejos para eliminar las manchas más difíciles de la tapicería o de las telas del menaje de tu hogar. A continuación os presentamos una lista de ellas y cuáles pueden ser sus soluciones.

1- De vino 
No es lo mismo eliminar una mancha de vino blanco que una de tinto. Eso sí, en ambos casos lo mejor es actuar de inmediato y secar bien la mancha con un papel absorbente. Después, en el caso del blanco, frota la mancha con soda o con agua con gas. Si persiste, mezcla un poco de jabón en gel con unas gotas de amoniaco y un poco de agua caliente sin que la mezcla quede muy líquida, y aplícala sobre la mancha cubriéndola por completo. Déjala reposar y cuando haya pasado media hora frótala con un cepillo y aclárala con un paño humedecido en agua fría. Si el vino es tinto, frota la mancha con un paño empapado en vino blanco antes de limpiarla con la mezcla jabonosa que hemos citado antes.


2- De té o café

Actúa cuanto antes, sobre todo si es una mancha de té, pues tiene ingredientes que tiñen las tapicerías. Basta con que las frotes con un paño blanco, o con un cepillo de cerdas suaves empapado en una mezcla a base de alcohol y vinagre blanco a partes iguales. No es necesario aclarar con agua. Si la mancha se ha producido en un sofá de loneta de algodón blanco, se puede quitar empapándola en agua jabonosa a la que deberás añadir un chorro de zumo de limón. Impregna un paño con esta mezcla, frota sobre la mancha hasta que esta desaparezca y luego aclara con un trapo empapado en agua desde el centro hacia los lados para que no quede cerco.

Por otra parte, para limpiar las manchas de café, primero deberás mojar con agua fría la mancha para quitar bien los restos. Después, frótala con una esponja seca y pasa un cepillo de cerdas suaves empapado en una mezcla de alcohol y vinagre blanco a partes iguales. Es importante que extiendas bien la mezcla para que cale hasta el fondo. Después, seca la zona con un paño limpio y seco.


3- De aceite

La mejor arma para eliminar las manchas de aceite es la rapidez, ya que cuanto más tardes en actuar más difícil será que desaparezca. Lo primero es quitar con un papel de cocina absorbente el máximo de restos de aceite y luego espolvorear polvos de talco sobre la zona manchada. Presiona con el dedo para que se impregne bien. Deja actuar la mezcla varias horas y cuando se haya secado cepíllala.


4- De fruta y mermelada

Pasa un trapo impregnado en leche con un poco de sal y, después, deja secar la zona manchada en un lugar ventilado, a poder ser. Si queda un cerco, puedes igualarlo limpiando el resto con agua y detergente. Una de las manchas de fruta más difíciles de eliminar es la de cereza. Frótala con agua y un poco de amoniaco, limpia la zona con agua y jabón y aclara.

Por otra parte, las manchas de mermelada requieren un poco más de cuidado y seguir unos pasos. En primer lugar, es importante quitar el azúcar. Para ello, basta con pasar un paño húmedo. Después, es la hora del colorante: pasa un algodón empapado en una mezcla de agua y alcohol de 90º C a partes iguales. Al final, limpia la zona manchada con un jabón para prendas delicadas.


5- De tomate

Antes de nada retira los restos con una servilleta de papel. Después, pasa una esponja empapada en agua con detergente líquido y quita los últimos restos frotando con un trapo. Deja secar con un paño humedecido en agua fría.


6- De chocolate

Si la tela no es delicada, un truco casero es frotar la mancha con zumo de limón. Otra opción es preparar una mezcla de glicerina y yema de huevo, colocarla sobre la mancha y cuando esté seca frotarla con un cepillo. Si la tela es de algodón, lo mejor es frotarla, en seco, con una pastilla de jabón y después enjuagar con agua tibia.


7- De chicle

Si hay niños en casa, eliminar restos de chicle de tapicerías, alfombras y demás es una tarea habitual. Si el chicle aún está blando, aplica sobre él un paño humedecido con clara de huevo: será más fácil de eliminar. Otra opción es frotar el chicle con un cubito de hielo hasta que se quede congelado. Así, al endurecerse, se despegará con mayor facilidad. Si no se desprende entero y quedan restos, un truco consiste en eliminarlos frotando con un algodón empapado en alcohol metílico o en aguarrás.


8- De lápiz o de tinta

Antes de empezar a limpiar la la mancha, asegúrate que la tela no destiñe. Prueba en una zona poco visible y si responde bien, frota con alcohol, acetona rebajada con agua o  zumo de limón utilizando un paño de algodón blanco. Si así no desaparecen, puedes intentar con una mezcla hecha a base de vinagre blanco y alcohol de quemar a partes iguales. El paño debe estar solo humedecido, sin que quede demasiado empapado. Es importante que al frotar lo hagas haciendo movimientos circulares para evitar que la mancha se extienda. Si la tapicería es blanca, lo mejor es mojar la mancha con leche tibia y, si no es suficiente para eliminarla, repásala con un poco de lejía. Si es de color, frota con alcohol de 90º C o con alcohol metílico hasta conseguir que desaparezca por completo.

Los rayones de lápiz se borran con goma de borrar, pasándola directamente como si lo hicieras sobre papel.


9- De cera

Todo lo que tienen las velas de decorativas lo tienen de delicadas, por tanto es bastante común que nos caiga alguna gota en la tapicería y ésta acabe manchada. Espera a que se seque. Cuando esté sólida , ráscala con una espátula o cuchillo. Otra opción, es enfriarla con hielo y después rasparla. Si la tapicería es desenfundable, coloca la tela entre dos trozos de papel secante y plánchala con cuidado. La cera adherida a la tela o los restos que hayan podido quedar tras la operación anterior, se derretirán y se pegarán al papel de cocina.


10- De sangre

Si el sofá es de colores claros, puedes frotar la mancha con un cepillo mojado en vinagre blanco. Si la mancha es antigua y está ya muy reseca será más eficaz hacerlo con agua con una solución ligera de almidón. En el caso de que la marca de la mancha no desparezca del todo, prueba a decolorar la sangre frotando con un algodón empapado en agua oxigenada, que puedes ir cambiando hasta que este salga limpio. En cualquier caso, para dar por terminado el proceso, pasa un paño mojado en agua fría: te ayudará a que la zona quede bien aclarada.


Fuente: El Mueble

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